1 de marzo de 2026. En el
agua y listos para empezar la inmersión. El nivel estaba alto, cosa que ocurre
una o dos veces al año, el agua bastante limpia y los siete sifones del Forat
de l´Or, encadenados para poder atravesarlos sin sacar la cabeza del agua.
César y Jose bucearon dos
días antes para valorar la visibilidad y montar el hilo hasta el punto de nivel
bajo.
Empecé la inmersión
después de superar varios problemas técnicos mientras preparábamos el equipo.
Decidí entrar, a pesar de que uno de los displays de lectura de oxígeno del
rebreather secundario no funcionaba.
Al ascender el tercer
sifón, y después de pasar la zona profunda de -86 metros, vi que un segundo
display fallaba también a ratos. Opté por abortar la inmersión y dar media
vuelta.
Otra oportunidad perdida.
El acceso a la cueva está
junto a la carretera que atraviesa el Congost de Terradets que corta en dos la
sierra del Montsec. Pertenece al municipio de Camarasa y está muy cerca de
Tremp. Tras una parte aérea de unos trescientos metros que complican un poco
los porteos, se llega al primer sifón. A partir de ahí ya sólo se puede
continuar buceando. Es un gran colector que va por debajo de la sierra siempre
hacia el Este.
Siguió lloviendo debido al tren de borrascas de este peculiar invierno y Jordi no paraba de mandarnos fotos donde se veía que el agua salía por la boca de la cueva, signo inequívoco de que el nivel se mantenía alto. Así que volvimos a intentarlo.
13 de marzo de 2026. Otra
vez en el agua y de nuevo listos para empezar la inmersión. Y esta vez todo
funciona. Además, los pequeños cambios que he modificado de la configuración
del equipo me permiten bucear más cómodo.
Voy con dos rebreathers,
dos scooters, bailout para poder salir a las burbujas intermedias si fuera
necesario y muchos lúmenes en los focos para poder grabar toda la inmersión.
Voy superando los tres
primeros sifones con relativa facilidad y llego a -6 metros tras el tercer
sifón donde tengo que hacer unos cuantos minutos de descompresión para poder
seguir.
A partir de aquí empieza
otra cueva para mí. Tengo que pasar la parte estrecha del cuarto sifón,
ascender hasta -2,5 metros y después entrar en la galería Carlos Gasio que me
lleva hasta la punta de exploración tras atravesar los sifones cuarto, quinto y
sexto. Un sube y baja muy técnico que requiere mucha atención y muchas
maniobras para avanzar rápido y sin fallos.
La anterior punta de
exploración está en el séptimo sifón, a -43 metros y a 1465 metros del inicio
de la inmersión.
Llego allí en el minuto 63, muy rápido, antes de lo que tenía previsto.
Han pasado cuatro años
desde la última vez que estuve aquí. Fue en abril de 2022. En esa ocasión
exploré 74 metros de galería. Iba con un solo rebreather y al no llevar gas
descompresivo suficiente para la vuelta, tuve que pararme ahí. Después lo
volvimos a intentar en cuatro ocasiones más, pero por diversas razones no pudo
ser.
Dejo lo que no necesito
para explorar, ato el carrete de exploración y me meto en el tramo que tenía
grabado en la memoria y que no puede explorar cuatro años antes.
Exploro con el scooter y
paso rápidamente la curva que tenía delante, tras hacer un par de
fraccionamientos. A partir de ahí, afronto un tramo recto ligeramente descendente
que me lleva a la cabecera de un pozo. Fracciono de nuevo, veo que estoy a -55
metros y debajo de mí, intuyo ver hasta -70 más o menos.
No contaba con esto, los
geólogos apostaban por una galería más superficial. Recalculo un poco toda mi
planificación y me digo a mí mismo que cuando tenga cincuenta minutos de
descompresión me salgo. Y máximo hasta -80 metros.
Bajo poco a poco el pozo
hasta -60 metros. Me meto por un lateral a otra bajada más amplia y sigo
bajando hasta -70 metros. Empiezo a pensar en terminar y veo más abajo un pico
muy bueno para fraccionar. Ya no quiero ni mirar la profundidad, pero sé que
tengo que estar rondando los -80 metros. Y la galería sigue bajando.
Ato en el pico, corto el
hilo y me voy de allí rápidamente para no acumular más descompresión. Deshago
los metros explorados y recojo el segundo scooter y una botella que había
dejado al inicio del tramo explorado. Echo un vistazo al ordenador y veo que
tengo 55 minutos de descompresión.
Tengo que cumplir ese
tiempo en el sexto sifón para poder seguir saliendo. Y después atravesar de
nuevo las estrecheces del cuarto, bajar a -86 metros en el tercer sifón y
deshacer los desniveles del segundo y el primero.
Sobre todo los ascensos
los hago con sumo cuidado. Lento, muy lento, no quiero tener problemas ni
síntomas de enfermedad descompresiva. Nunca he hecho una inmersión con un
perfil así y estoy un poco intranquilo.
Después, en casa, pude
ver que hay 486 metros totales de ascenso y otros tanto de descensos.
Por fin llego al S1 y allí,
muy cerca de la salida, completo otros cincuenta minutos de descompresión para
poder salir.
Después de más de
doscientos minutos de inmersión salgo a la superficie y puedo contar a mis
compañeros todo lo que ha pasado.
Es muy emocionante cuando
compartimos ese momento. Cuánto cuesta explorar aquí! Es muy difícil! Hay muy
pocos días al año que se puede hacer y cuando se puede, tienen que alinearse
muchas cosas para que salga bien. Los que me ayudan a portear y a equiparme,
nunca se quejan ni cuestionan mis decisiones, pero me sabe mal por ellos cuando
las cosas no salen bien.
Pero hoy es día de
celebración. La punta está ahora a casi 1500 metros y a -78 metros de
profundidad, en el séptimo sifón. Hemos explorado 78 metros más de distancia y
sigue bajando.
La próxima exploración
será aún más difícil, como pasa siempre. Tendré que mejorar, entrenar y
mentalizarme bien para poder seguir.
Participantes: Jordi
Pascual, Jose Ignacio Perdices, Joel Borrazas, Josep Moldes, Ferrán Marqués,
Alba Serra, César Sempere, José Marin, Eliseo Belzunce.
Agradecimientos a: Hotel
Bar Restaurante La Canonja, Hotel Terradets, Seacraft y todos los que han
participado en anteriores exploraciones.
Texto y video: Eliseo Belzunce