El pasado fin de semana nos fuimos para Delika con intenciones de intentar descender este gran salto de agua de unos 200 metros. El día amaneció nublado y tristón, además nuestra corresponsal en Delika, Itziar, nos comentaba de par de mañana que también andaba algo de viento. Una vez mas tiramos de refranero: "el que madruga se encuentra todo cerrado", y quedamos allí tarde para no variar. Esta vez acertamos porque sigue triste, pero no hay viento ni niebla. ¡No se le puede pedir mas al día!