4 nov. 2019

Exploración Cueva de Ondarre. Octubre de 2019.

Galería del sifón.


Fecha: 19 y 20 de octubre de 2019

Participantes: Oskar, Isaac, Evaristo, Sergio, Ernesto, Zuriñe, Josi, Gema, Su, Eliseo.

Equipo de buceo: Traje seco, rebreather lateral Minijoki, 6x300l tx21/25, 6,9x300l composite.


Desarrollo de la exploración:

El viernes día 19 Oskar, Josi y Su entran hasta el río para instalar la parte seca, bajar el material de instalación del río y parte de su material.
El sábado 20 a las 10, entra Oskar con otra saca llena de material, para instalar la zona del río antes de que lleguemos los demás que entramos a la cueva dos horas más tarde. Aún le tocará subir hasta la playa para terminar de bajar material de buceo hasta el sifón.
El objetivo es bucear de nuevo en el sifón terminal de la cavidad, para intentar conectar con la punta de exploración de la surgencia de Osinberde, en donde llegamos hace un par de años a pie del sexto sifón, tras unas cuantas exploraciones.


En la boca preparados para entrar.

Ondarre está situada en la parte guipuzcoana de la sierra de Aralar. Tiene un acceso cómodo de diez minutos andando. Se entra por un pozo de 10 metros estrecho al principio. Bajando un poco más, se llega a un laminador inclinado muy estrecho y arrastrado pero que cuesta abajo se pasa bien. Después vienen dos pozos enlazados por una rampa (cuerda de 50 m) y se llega a una sala con muchos bloques que hay que bajar hasta abajo. Una gatera entre los bloques nos lleva a la cabecera de un pozo de 10 metros. Se sigue bajando entre bloques y se llega al colector unos 135 metros por debajo de la entrada.


Una vez allí es el momento de ponerse los neoprenos para descender el tramo de río hasta el sifón. Hay varias zonas donde toca nadar y hay que descender unos cuantos pozos siempre regados.
Así, poco a poco, fuimos llegando todos con todo el material de buceo, puntos calientes, etc. hasta el sifón, para preparar la inmersión.


Esperando noticias en el sifón.

Las expectativas no son buenas porque esta vez, el agua se ha enturbiado mucho al bajar por el río.
Como me temía, nada más meter la cabeza, compruebo que la visibilidad no es buena para explorar ya que no supera el metro y medio. Aún así, continúo pensando que quizás más adelante esté mejor. Desciendo hasta el punto bajo de -46 metros y comienzo a ascender, hasta llegar un poco después a la punta de exploración anterior a -35 metros. Ato un nuevo hilo y comienzo a explorar. Subo pegado a la pared derecha, al principio con mucho espacio y sin una visión clara del conjunto por la falta de visibilidad. Un par de veces tengo que retroceder por no encontrar la continuidad. Paso entre unos bloques un poco ajustado, giro a la izquierda y consigo ascender hasta -14m. La cueva vuelve a coger dimensión pero no veo continuidad hacia arriba. Desciendo y vuelvo a encontrar mi hilo tras cerrar un pequeño circuito. Sin saber para dónde seguir, ato un hilo con otro, corto y regreso. Hago unos minutos de descompresión y salgo a la superficie tras 50 minutos de inmersión en agua a seis grados.
Las noticias que transmito no son demasiado buenas y nos quedamos con mal sabor de boca. Rehacemos los petates y salimos.


Eliseo desequipándose.


A falta de plomo, mosquetones de hierro y llave inglesa.


Unos cuantos van primero para sacar petates a la calle y volver a bajar al río a por más. Oskar se queda el último desinstalando. De nuevo en la playa, cambiamos la ropa de agua por la seca y seguimos hacia arriba. Todo se hace más duro, estamos ya cansados, la gatera es cuesta arriba y hay muchos petates pesados.
Poco a poco vamos saliendo a la calle, cada uno a su ritmo y a las 24:00 estamos todos fuera tras 14 horas bajo tierra.


Rápel en la zona acuática.

Ya pensando en la cena, la chimenea y las camas, repartimos todo el equipo y subimos a la borda del FUE para comer, lavarnos, descansar e intentar sacar conclusiones de lo ocurrido y plantear un nuevo intento de conexión.
Sólo nuestro Grupo, llevamos ya tres exploraciones desde Ondarre y una docena de ellas por Osinberde, para intentar una conexión que en el mejor de los casos, será de seis sifones, dos de ellos por debajo de 40 metros, con cascadas intermedias, una tirolina, varios pasamanos y porteos agotadores entre sifones.
Algún día lo conseguiremos pero nos está costando mucho.
Esta vez hemos conseguido avanzar 35 metros y subir hasta -14m lo que sin duda será de gran ayuda de cara a exploraciones posteriores. Una lástima que el agua enturbiada por nosotros mismos al bajar por el río tras un estiaje tan severo como el de este año, no nos ha permitido cumplir el objetivo de conexión que teníamos.




Eliseo Belzunce
30 de Noviembre de 2019

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